El emperador vanidoso

Cuento El emperador vanidoso

Cuento: El emperador vanidoso

Había una vez un emperador muy vanidoso que siempre se preocupaba por su apariencia. Le gustaba vestir con la mejor ropa y que todos admirasen su elegancia. Un día, un par de astutos ladrones llegaron al reino del emperador y le ofrecieron hacerle un traje nuevo, uno tan maravilloso y espectacular que solo las personas más inteligentes y astutas podían ver.

El emperador aceptó la oferta sin dudarlo y los ladrones comenzaron a trabajar. Se presentaron con telas muy finas y costosas, hilos dorados y plateados, y comenzaron a trabajar en su obra maestra. Durante semanas, los ladrones estuvieron ocupados tejiendo el traje invisible del emperador.

Cuando finalmente llegó el día de la presentación del traje, los ladrones lo mostraron al emperador, quien no podía ver nada, pero no quería admitirlo por miedo a parecer tonto.

El emperador, orgulloso de su nuevo atuendo, decidió mostrarlo en un desfile por las calles de la ciudad. Todos los habitantes del reino acudieron a ver el espectáculo y admirar el nuevo traje del emperador, pero nadie quería admitir que no podían ver nada, por miedo a parecer tontos.

Finalmente, un niño pequeño se levantó y dijo: «¡Pero si el emperador está desnudo!». El resto de la multitud se dio cuenta de que el niño tenía razón, y comenzaron a reír y burlarse del emperador. El emperador se sintió avergonzado y humillado, y se dio cuenta de que su vanidad lo había llevado a ser engañado y ridiculizado.

La moraleja de esta historia es que la vanidad y el orgullo pueden cegarnos y hacernos vulnerables al engaño. A veces, es importante ser honestos con nosotros mismos y admitir nuestras debilidades, en lugar de seguir adelante con el engaño y la falsedad.

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©Versión de Ross Durango / Lic. en español Y literatura

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