Pedro el hijo obediente, Juan el hijo rebelde

Pedro el hijo obediente, Juan el hijo rebelde

Esta es la historia de Pedro y Juan, dos hermanos criados en el campo.  Su padre los sacó adelante a punta de pala y hacha, su madre se dedica aún a las labores del hogar, es de esas familias de antes, que surgen por su trabajo y tenacidad.

Pedro es el hijo mayor, ya culminó sus estudios de bachillerato y se dispone a escoger una carrera para ingresar a la Universidad en la gran ciudad.  Juan, por su parte, este año termina la secundaria, pero les ha dicho a sus padres, que está cansado de tanto estudiar y que una vez se gradúe se tomará un año sabático para descansar y viajar por el mundo, les reiteró a sus padres que es su deseo y regalo de navidad para él.

Una mañana el padre sale como de costumbre, a cortar árboles y recoger pasto para sus animales de la granja.  En medio de la faena, sintió un fuerte dolor en el pecho, que lo obligó a regresar a casa.  Su esposa quien tendía la ropa en el patio, se sorprendió al verlo llegar tan temprano, el hombre sólo alcanzó a sonreírle y se desplomó.  La mujer pegó un grito tan fuerte que sus hijos la alcanzaron a escuchar en medio de su sueño de la mañana.  De inmediato lo llevaron a su habitación y llamaron al Doctor.

El Doctor anunció una noticia inesperada, el padre de Pedro y Juan, padecía de una terrible enfermedad, que lo obligaba a quedarse en casa el tiempo que le quedaba de vida.  Ya no podía trabajar, ni hacer fuerza, ni mucho menos caminar. 

Tal parece que los planes de sus hijos estarían a punto de dar un giro.  Pedro quien soñaba con ser abogado, supo que su familia lo necesitaba en ese momento, por esa razón decidió aplazar sus estudios universitarios y reemplazar a su progenitor en el trabajo.  Juan, aseguró que su padre estaría bien, que no era necesario cancelar los planes y que, por lo contrario, seguiría adelante.  Juan se negaba a creer que su padre ya no estaría, pensó en todos los privilegios que ya no tendría si su padre falleciera.  Su amor por el dinero y lo material, lo cegó, al punto que continuó con su vida de manera normal, fiestas y paseos los fines de semana, ya no compartía en familia, y a su padre poco lo visitaba en su habitación. 

Una tarde, el padre empezó a toser, ese día todos se encontraban en casa y corrieron a la habitación, pero cuando llegaron el hombre ya se había ido.  Los ojos de cada uno se inundaron de lágrimas, se acercaron para tocarlo y decirle lo mucho que lo amaron y que lo seguirán haciendo.  Juan era el que más lloraba, hasta ese momento comprendió que la salud de su padre no estaba bien, pero él no lo aceptaba y lo hizo demasiado tarde.

Moraleja: Ama a tus padres en vida, cuídalos, visítalos las veces que puedas y manifiéstales tu amor todos los días.   Haz en vida lo que esté a tu alcance para verlos felices y hacerlos sentir orgullosos, recuerda que todo lo que eres y lo que tienes también es producto de su esfuerzo, amor y dedicación.

FIN

©Versión de Ross Durango / Lic. en español Y literatura

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